Margarita está linda la mar.

 

Marionetas, danza y máscaras con  Isela Quintana, Freda Fitch, y Edwin Salas

 

Margarita está linda la mar, el poema inmortal de Rubén Darío, llevado a escena por Edwin Salas performance studio, la historia de dos niñas que no saben perder, de una niña llamada Margarita que llego para irse, de una princesa que solo tenía una pierna y no dejaba de ser princesa.

 

El director en escena que toca un mono Theremin, pone la música con Acetatos antiguos e interviene libremente dentro del espectáculo como lo hiciera un Kantor en los setentas con la “La clase muerta” o un Pippo Delbono en la actualidad con “Orquidee”, sin preocuparse porque razón interviene, es por el mismo estado en libertad que la poesía nos da, después de contar la anécdota que le hizo presentar a la princesa sin una pierna y sin brazo:

 

“Una vez escuche una conversación de dos adolescentes, una le contaba una anécdota de cuando era niña que jugaba en un parque, e invito a jugar a otra niña, cuando le tomo la mano se dio cuenta que no la tenía, le grito cosas horrendas y lo que más le sorprendía es que era una niña muy bonita a pesar de estar mutilada, era una niña muy bonita, fue ahí donde pensé que una princesa puede no tener una mano pero sigue siendo tan bonita como tu margarita”

 

Al final el director baila “Luna de margarita” por la nostalgia de que Margarita no volverá como muchas otras niñas que se las lleva el mar.